Breve historia sobre las lentes de contacto

Hoy en día, las lentes de contacto son muy comunes, tanto las que se usan para ver como las lentillas de fantasía para Carnaval. Se trata de lentes correctoras o cosméticas que se colocan sobre la capa lagrimal. Es importante tener en cuenta que son un producto sanitario y tienen que cumplir con la normativa y estricta homologación europea, recomendándose su compra únicamente en ópticas.

El origen de las lentes de contacto


Aunque pueda parecer que es un invento relativamente moderno, podría decirse que sus orígenes se remontan al siglo 1887 aunque el concepto se le atribuyó a Leonardo da Vinci en el año 1508 quien descubrió que si metía la cabeza en un recipiente de cristal lleno de agua se modificaba la visión.

Desde ese momento, muchos investigadores fueron perfeccionando esa teoría, como por ejemplo René Descartes, quien en 1636 diseñó un tubo dotado de una curvatura parecida a la córnea, la llenó con agua e introdujo el ojo.

En el año 1887, un soplador de vidrio alemán llamado F.A. Müller creó las primeras lentes de contacto que se conocen aunque fueron perfeccionadas un año después por un óptico francés llamado Édouard Kalt y el médico alemán Adolf Eugen Fick. 

Se trataba de una lente de contacto de vidrio ideada para la corrección de algunos defectos visuales y cubrían todo el frente del ojo, siendo muy pesadas y solo se podían llevar dos o tres horas, porque impedían que el ojo respirase correctamente.

Para encontrarnos con las lentes de contacto más modernas hay que esperar al año 1950, cuando se fabricaron las primeras lentes de contacto blandas por Otto Wichterle y Dreifus, evolucionando poco a poco hasta lo que son hoy en día.